CRIOLLO |
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OrigenLa raza criolla es originaria de los países sudamericanos de Argentina y Perú, si bien desde hace ya unos 300 años se cría en todo el sur del continente americano con resultados óptimos. En la prehistoria, durante el pleistoceno existían caballos autóctonos en casi toda América, el territorio que corresponde a la Argentina fue particularmente rico en estos "paleocaballos" ( principalmente hipiddiones), empero la llegada del ser humano hace más de 11.000 años parece haber sido un factor decisivo (junto a epizootias) para la absoluta extinción de los equinos autóctonos de América; por este motivo a la llegada de los europeos (fines del siglo XV e inicios del siglo XVI) no existía ninguna memoria ni conocimiento de esos primeros caballos de los cuales solo quedan fósiles. |
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yegua premiada en la Exposición de Otoño |
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Historia:
El caballo criollo de América Latina es el descendiente directo de los caballos importados al Nuevo Mundo desde Cristóbal Colón por los conquistadores españoles durante el siglo XVI, más particularmente por Don Pedro de Mendoza en la Argentina, fundador de Buenos Aires en 1535. Los caballos entraron en Argentina a través del Perú, del puerto de Buenos Aires y de Brasil. Pero la corriente introducida por Buenos Aires es considerada la más importante, los traídos por Pedro de Mendoza al fundar la Ciudad de Buenos Aires en 1536. Más tarde, Mendoza debió abandonar Buenos Aires obligado por la defensa de los pueblos originarios, y dejó los caballos, que una vez sueltos se reprodujeron prodigiosamente merced al bioma de praderas y pastizales y clima templado típico de la Pampa Húmeda. Sólo los más fuertes lograron sobrevivir y reproducirse, aprendiendo a defenderse de los peligros tales como pumas y otros depredadores, soportando además climas extremos. Los pueblos aborígenes, increíblemente adaptables al "monstruo invasor", aprendieron primero a alimentarse de su carne, y después lograron una relación simbiótica con el caballo, a tal extremo que en el presente se sigue ampliando el estudio de la "doma india". Tanto, que al llegar Juan de Garay, en 1580 al Río de la Plata consideró a las caballadas como “fantásticas” (abundantes y de excelente calidad). Volviendo a la reproducción y origen de los caballos en el territorio argentino: si ya desde inicios del siglo XVI quedaron caballos libres y se reprodujeron masivamente, estos caballos o baguales cimarrones pasaron a ser considerados "realengos", es decir posesión de la corona española, aunque en la práctica eran utilizables por cualquier persona habilitada, como los campesinos libres -luego gauchos-, que hicieron de los caballos uno de sus principales medios de subsistencia y un símbolo de prestigio (pingo es uno de los nombres dados al caballo y al pene). En tiempos de la conquista, los caballos españoles eran considerados los mejores de Europa, y debemos tener en cuenta que en su formación fue muy importante la influencia de los caballos de los moros en particular de los zenetas cuyos caballos también también habrían sido ancestrales de los ligeros caballos árabes. Al seleccionar los caballos para las expediciones a América, los adelantados cuidaron muy bien de seleccionar los mejores ejemplares, porque no sólo necesitaban que los caballos sobrevivieran, sino que además los ayudaran en su difícil tarea. Hasta que no se reprodujeron en abundancia, los caballos traídos a América poseían un elevadísimo costo debido a su gran valor práctico y táctico y a su escasez inicial |
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Aptitudes más destacables:El Criollo es el animal preferido en casi toda Sudamérica, se le valora principalmente por aptitudes como:
Características físicas:
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| Caballo criollo montado por un gaucho | |||||||||
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| Por caballo criollo se conoce a una raza de esos animales equinos que se distribuye por toda América del Sur en América Central y América del Norte. En los distintos países del continente se ha ido desarrollando de diverso modo. El caballo criollo es la raza característica del Cono Sur y cada año son más quienes lo crían, lo utilizan para las duras tareas del campo, o lo disfrutan en sus momentos de ocio.
En cuanto a los indígenas, especialmente los del sur, si por un lado amansaban a los caballos de un modo casi nada violento, era común que consumieran como un manjar la carne de yeguas. |
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Guerras de la IndependenciaEn la guerra de la independencia argentina se utilizaron casi exclusivamente caballos criollos, ya que hasta ese momento la llegada de otras razas desde Europa era muy reducida. |
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Casi perdidoDespués de 1816, tras la independencia y debido a la creciente europeización en todos los ámbitos de la vida argentina, el caballo criollo fue dejado de lado como raza y mestizado con sangres extranjeras en la creencia de que así se lo mejoraría. Se lograron caballos de mayor altura y más veloces, pero todo ello en detrimento de la resistencia a la fatiga y a las condiciones extremas. Parecía que el fin había llegado para esos nobles caballos. |
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La recuperaciónHubo un grupo de estancieros leales a las aptitudes del caballo criollo, que mantuvo sus animales sin mestizar, con las características adquiridas a través de 400 años de selección natural. A principios del Siglo XX, pese a todo, aún existían caballadas salvajes en la Patagonia, y también cerca de Buenos Aires, en los relictos de Ventania y de Tandilia. La recuperación del caballo criollo, con una selección científica, la lideró Emilio Solanet. Con un grupo de criadores fundó la Asociación de Criadores de Caballos Criollos, recuperando la raza, convirtiendo al caballo criollo en un caballo versátil, económico, rústico y dócil. Sus dos ejemplares más famosos, Mancha y Gato, recorrieron el Continente Americano desde Buenos Aires a Nueva York, guiados por Aimé F. Tschiffelly, batiendo récords de distancia y altura. |
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Un buen número de esos caballos de guerra se hallaron abandonados o huyeron y volvieron rápidamente al estado salvaje, en un medio ambiente ideal para su desarrollo. Fueron los caballos españoles (particularmente los Andaluces), portugueses y árabes los que transmitieron su sangre y sus principales características morfológicas a la raza Criolla.
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Durante cuatro siglos, la raza criolla se adaptará al medio ambiente de las grandes llanuras de América del sur y sufrirá una selección natural muy severa. Esta adaptación a las condiciones de vida del medio ambiente, le permitió desarrollar sus grandes cualidades de resistencia a las enfermedades, y de sobriedad. | ||||||||
Los indios, en primer lugar, los gauchos más tarde, hicieron de los Criollos su medio de transporte, su compañero de caza o de trabajo y su camarada de juego. Desde entonces, el Criollo siempre ha sido el caballo del gaucho para el trabajo con el ganado. |
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| Su resistencia hace el orgullo de los criadores quienes organizan pruebas en distancias de 750 kilómetros que hay que recorrer dentro de catorce días. Los caballos están cargados pesadamente (110 kilos para el jinete y su silla) y deben comer solamente el pasto encontrado en la región recorrida. El caballo que termina la prueba sin que le pararan los jueces o los veterinarios perdió algo de peso pero está tan fogoso como el día de la partida. | |||||||||
A finales del siglo XIX, la introducción de machos europeos o de América del norte degeneró la raza. Una selección rigurosa, conducida por algunos criadores apasionados, permitió reconstituir la raza que fue admitida al stud-book argentino en 1918. Hoy, en casi todos los países de la América del Sur , las razas descendientes del Criollo se crían y protegen. La Argentina posee el caballo Criollo más cercano al estándar de la raza |
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