Ocho Maneras en que la Carne In Vitro Cambiará Nuestras Vidas |
15/07/2011 Autor: Hank Hyena “La Carne del Futuro” está agazapada en su plato. ¿Está nervioso? Pínchela con un tenedor. Huélala. ¡Muerda! Mastique, trague. ¡Felicidades! Ahora relájese y medite porque está digiriendo una invención muscular que tendrá un impacto masivo sobre el planeta…
…La carne in vitro, alias carne de tanque, salchichas ciencia ficción, cerdo de Petri, tocino de vaso, hamburguesa frankenstein, ternera cultivada, cordero de laboratorio, carne sintética, transjamón, filete industrial, atún de tubo de ensayo, pollo cultivado, o cualquier otro apodo que pueda seducir el estómago del comprador – aparecerá en tres a diez años, como la proteína más barata, saludable y ecológica, que se fabrica fácilmente en una metrópoli. Su entrada será enorme, no sólo en cantidad de alimento, como sucedió con la onda del curry que atravesó Londres en la década del setenta o los tomates colonizados para armonizar con la pasta en la Italia de principios de 1800. No. Más grande. La carne in vitro será socialmente transformadora, como los automóviles, el cine, las vacunas. Esta revista, H +, discutió anteriormente sobre la carne in vitro, al igual que muchas otras publicaciones [ver referencias al final de este artículo]. Los especialistas de la ciencia probaron sus luchas microbiológicos en los laboratorios holandeses y en New Harvest, una organización sin fines de lucro de Baltimore. Periodistas escrupulosos desperdiciaron tinta en su “repugnante” y “antinatural” creación, mientras otros se preguntaban si es “vegana” * o no (PETA** la apoya, pero muchos de sus miembros se quejaron). Este artículo salta los números anteriores sobre tejidos artificiales, anticipando el éxito; imagina con optimismo, Ocho Maneras En Que La Carne In Vitro Cambiará Nuestras vidas. 1. Adiós a las Granjas Cuando la carne in vitro sea más barata que la carne de ganado en pie o de ave, nadie va a comprar el oponente rebajado. Las carnes rojas y de pollo desaparecerán del mercado, de manera similar a la bujía de aceite de ballena cuando el querosén la eclipsó en la década de 1870. Los pronosticadores creen que la carne in vitro se venderá por la mitad del costo de sus rivales asesinados. Esto pondrá fin a los 2.000 millones de dólares de la industria de la carne viva global (se consumen 500 millones de libras de carne al año, lo que se espera que se duplique para el 2050). Un ensangrentado sentimentalismo mantendrá los mataderos brevemente ocupados hasta que los ganaderos liquiden sus inventarios antes de que éstos sean inútiles, pero pronto Wall Street estará inundada de la no deseada panceta de cerdo. Nota especial: las ventas de carne in vitro serán ayudadas por continuos brotes de enfermedades en las inmundas granjas atestadas de animales, como la gripe porcina, la vaca loca, gripe aviar, tuberculosis, brucelosis, y otras plagas que se transmiten de animales a seres humanos. La histeria del público exigirá la aniquilación preventiva de los enormes rebaños y manadas donde se forman los mortales patógenos una vez que la proteína de carne in vitro se encuentre disponible. 2. Vaqueros Urbanos. La suave tendencia de hoy hacia la urbanización se acelerará súbitamente a medida que los desempleados trabajadores del ganado se reubiquen y readapten a las ocupaciones de la ciudad. Los valores de los bienes raíces rurales se desplomarán en cuanto grandes extensiones de tierras de estancia sean abandonadas y vendidas por una miseria (el 70% de las tierras cultivables del mundo se utilizan actualmente para ganado, el 26% de la superficie terrestre total, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). ¿Nuevo uso para las tierras de estancia? Casas de vacaciones baratas, parques reforestados, campos de productos ecológicos como el cáñamo o el bambú. ¿Nuevos empleos inminentes en la ciudad? Técnicos y diseñadores para las fábricas de carne in vitro. 3. Seres Humanos más Saludables. La carne in vitro será 100% músculo. Se eliminará la grasa saturada bloqueadora de arterias que nos mata. En su lugar, se le añadirá Omega-3 saludable para el corazón (aceite de salmón). La carne in vitro tampoco contiene hormonas, salmonella, E. coli, campilobacterias, mercurio, dioxinas, o los antibióticos que infectan la carne primitiva. Hemos señalado anteriormente que la carne in vitro reducirá la gripe, la brucelosis, la tuberculosis y la enfermedad de la vaca loca. El hambre y la enfermedad de kwashiokor (deficiencia de proteínas) serán conquistadas cuando los compactos kits de carne in vitro sean entregados a las naciones plagadas de hambrunas. La crisis planetaria del agua será en parte subsanada debido a nuestra herencia del 8% de suministro de H2O que antes se tragaba el ganado y sus cultivos de forrajes. Ni siquiera va a atragantarse a muerte porque la carne in vitro no contiene huesos ni cartílagos maliciosos. (Aunque en el Salón de la Fama se muestre a Jimmy Foxx asfixiándose con un hueso de pollo, aproximadamente el 90% de las víctimas son asesinadas por el filete). 4. Planeta más Sano. La actual industria de la carne es un flato brutal en la cara de Gaia. Un reciente informe del Instituto Worldwatch (“Ganadería y Cambio Climático”) inculpa a las 1.500 millones de cabezas de ganado del mundo de ser responsables del 51% del total de emisiones de gases de efecto invernadero causadas por seres humanos. Las estadísticas son literalmente una bosta: el excremento del ganado tiene 130 veces más volumen que el de un ser humano, generando 64 millones de toneladas de aguas residuales en Estados Unidos que a menudo se escurren hacia el río Missisipi hasta matar a los peces y corales del Golfo de México. Los cerdos son igualmente pútridos. Hay una granja de cerdos en Utah que evacua una excreta total mayor a la de toda la ciudad de Los Ángeles. Los eructos y flatos del ganado son igualmente odiosos y destructivos del ozono. El 68% del amoniaco del mundo es causado por el ganado (creando lluvia ácida), el 65% del óxido nitroso, el 37% del metano, el 9% del CO2, además de otros 100 gases contaminantes. Los grandes animales para carne desperdician tierras de gran valor – el 80% de la deforestación del Amazonas es para ganadería vacuna, se tala un parche del tamaño Bélgica cada año. El agua es prodigiosamente tragada – 15.000 litros de H20 producen sólo un kilogramo de carne vacuna. El 40% de los cereales del mundo son devorados por el ganado. Esta situación es claramente insostenible, y la carne in vitro es la alternativa sensata. (Aunque los escépticos advierten que las fábricas de carne in vitro producirán sus propias emisiones, la investigación indica que la contaminación se reducirá al menos en un 80%.) Una vez que nos hayamos hecho a la idea de que la carne in vitro extrañamente no tiene un cuerpo, estaremos agradecidos de que no defeque, eructe, ventosee, coma, sobre pastoree, beba, sangre, o brame de dolor. 5. Conmoción Económica. El cambio a la carne in vitro sacudirá las finanzas de las naciones que sobreviven de las industrias de animales vivos. Muchos de los líderes mundiales en carne de matanza (EE. UU., China, Brasil) tienen ingresos diversificados, pero la Argentina se vendrá abajo, cuando su deliciosa carne de vaca sea derrotada. Nueva Zelanda balará cuando sus ventas de cordero sean esquiladas. Y las cosechadoras oceánicas de Vietnam e Islandia tendrán que pescar nuevas vocaciones. Las industrias periféricas que dependan de las ventas de carne, como el cuero, los productos lácteos y la lana, también serán sacrificadas. Los países exportadores de pieles y cueros como Pakistán y Kenia serán batidos, pero Corea del Sur se beneficiará de sus ventas de “koskin” y otras pieles sintéticas. Las grandes plantaciones de cultivos para el ganado (soja y maíz) de Brasil, EE. UU., Argentina y China pueden ser reemplazadas por sustitutos de la lana como el sisal. Las naciones más pequeñas que sobresalen en la elaboración de alimentos prosperarán porque van a exportar carne in vitro en lugar de importar toneladas de carne congelada. Pueden buscar apuntalamiento económico en los Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Francia, y especialmente en Japón, que actualmente es uno de los mayores importadores de carne vacuna del mundo. 6. Cocina exótica y afrodisíaca. La carne in vitro se producirá a partir de cualquier criatura, no sólo de las domesticadas que se conseguían en granja. Sí, CUALQUIER ANIMAL, incluso animales raros como el leopardo de las nieves, o los dragones de Komodo. Estaremos dispuestos a probarlos a todos. Algunos investigadores creen que también se podrá crear carne in vitro utilizando el ADN de animales extintos – obviamente, las “dino-hamburguesas” serán servidas en todas las fiestas de cumpleaños infantiles. Los seres humanos son animales, por lo que cada hipster intentará el canibalismo. Tal vez sólo tendremos que comer a la gente que no nos gusta, como predijo el autor Iain M. Banks en su cuento “El Estado del Arte”, con los comensales degustando “estofado de Idi Amin.” Pero es de imaginar a los amantes apasionados literalmente comiéndose uno a otro, cultivando salchichas de sus tejidos mixturados durante la noche en aparatos de mesa similares a las máquinas de hacer pan. Y, por supuesto, los gourmet masturbatorios simplemente engullirán su propia carne. 7. Huertas Verticales. La comodidad de comprar carnes frescas in vitro procedentes de la fábrica del barrio inspirará a la población urbana a demandar verduras y frutas locales. Esto se logrará con la “agricultura vertical” – construyendo gigantescos invernaderos urbanos multinivel -que utiliza hidroponía y luces de cultivo interior para crear, libres de error, libres de suciedad, súper verduras y frutas (de árboles enanos) de crecimiento rápido, deliciosas para acompañar los platos de carne in vitro. Ya no llegará comida rancia del interior a través de grandes transportes contaminantes. Cada habitante metropolitano comprará carnes frescas y vegetales crujientes a poca distancia. El éxito de las huertas urbanas paralizará la agricultura rural y reforzará la urbanización. 8. Fin de la vergüenza. La carne in vitro acabará con la culpa subliminal que sienten las personas sensibles cuando se sientan ante una comida carnívora. Cuarenta millones de animales son sacrificados cada año solamente en los Estados Unidos, un millón de pollos por hora. Se menciona esto al final a pesar de que es máxima prioridad para los vegetarianos, debido a que éstos representan sólo el 1-2% de la población, aunque sólo por ahora… La carne in vitro es un gran paso hacia el “abolicionismo” – la eliminación del sufrimiento en todas las criaturas sintientes. Peter Singer, padre fundador de Animal Liberation, apoya la carne in vitro. También todos los grupos vegetarianos europeos con los que nos hemos puesto en contacto: VEBU (Federación Vegetariana de Alemania), EVA (Ethical Vegetarian Alternative, de Bélgica), y la Sociedad Vegetariana Holandesa. Y PETA, mencionada anteriormente, ofrece 1.000.000 de dólares a cualquiera que pueda comercializar un producto competitivo de carne in vitro para el 2012. Mi predicción final es ésta: la carne in vitro tendrá éxito primero en Europa, en parte porque son más “verdes” pero mayormente porque ya comen “repugnantes” delicias como caracoles, anguila ahumada, morcilla, queso de cabeza de cerdo, y haggis (estómagos de oveja rellenos con harina de avena). En EE. UU., la carne in vitro invadirá inicialmente el mercado del cerdo enlatado y los hot dogs, esas misteriosas y artificiales formas, aunque seguras y absolutamente americanas, con que habitualmente son tentados los compradores de salivación |
Para quien quiere saber que es eso de carne in vitro.
La carne cultivada, también conocida como carne in vitro, es aquella carne animal que nunca ha sido parte de un animal vivo. Varios proyectos de investigación intentan cultivar carne experimentalmente, aunque aún no se ha producido carne para consumo público.[1] Los primeros productos serán, probablemente, carne picada, siendo un objetivo a largo plazo la obtención de tejido muscular completamente desarrollado. Cualquier tejido muscular animal puede potencialmente cultivarse a través de un proceso in vitro.
Unos pocos científicos afirman que esta tecnología está lista para uso comercial y simplemente necesita que una compañía lo respalde.[2] La carne cultivada es actualmente prohibitivamente cara,[1] pero se calcula que el coste puede bajar hasta aproximadamente el doble del pollo producido convencionalmente.[3] [4]
La carne cultivada no debe confundirse con la carne de imitación, que es un producto vegetariano elaborado a partir de proteína vegetal, normalmente de soja o trigo. Los términos «carne sintética» y «carne artificial» pueden aludir a ambas.
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La carne es músculo animal. El proceso de desarrollar carne in vitro implica tomar células musculares y aplicar una proteína que ayuda a las células a crecer hasta formar grandes porciones de carne.[1] Tras obtener primeras células ya no se necesitan más animales, de forma parecida a como sucede con la producción de cultivos de yogur.[5]
Hay dos enfoques generales de la producción de carne cultivada: células musculares sueltas y músculo estructurado, siendo este último mucho más complejo que el primero. Los músculos consisten en fibras musculares, células largas con múltiples núcleos. Estas células no crecen por sí mismas, sino que surgen al fusionarse las células precursoras, que pueden ser células madre embrionarias o células satélite, células madre especializadas en tejido muscular. Teóricamente es relativamente simple cultivarlas en un biorreactor y hacer entonces que se fusionen. Sin embargo, para cultivar músculo auténtico las células deben crecer en el punto adecuado, lo que exige un sistema de perfusión parecido al torrente sanguíneo para distribuir los nutrientes y oxígeno a las células en crecimiento, así como para retirar los productos de desecho. Además, necesitan cultivarse otros tipos de célula, como los adipocitos, y los mensajeros químicos deben indicar al tejido en crecimiento sobre su estructura. Por último, el tejido muscular necesita ser estirado físicamente o «ejercitado» para que se desarrolle adecuadamente.[1]
En 2001 el dermatólogo Wiete Westerhof de la Universidad de Ámsterdam, el doctor Willem van Eelen y el empresario Willem van Kooten anunciaron que había solicitado una patente mundial sobre un proceso para producir carne in vitro.[6] En el proceso, una matriz de colágeno se siembra con células musculares, que se bañan entonces en una solución nutritiva y se les induce a dividirse. El estadounidense Jon F. Vein también obtuvo una patente (Patente USPTO n.º 6,835,390) para la producción de carne por ingeniería de tejidos para consumo humano, en la que células musculares y adiposas se cultivarían de forma integrada para crear productos cárnicos como ternera, ave o pescado.[7] Van Eelen dijo que había pensado la idea de la carne in vitro durante años, desde que fue prisionero de guerra de Japón.[8] Los científicos de Ámsterdam estudian el medio de cultivo, mientras la Universidad de Utrecht estudia la proliferación de células musculares y la Universidad Técnica de Eindhoven está investigando los biorreactores.[8]
El cultivo de carne no implica necesariamente a la ingeniería genética. De hecho, las células empleadas son células naturales que crecían de forma normal.[1]
La investigación moderna sobre el cultivo de carne procede de experimentos realizados por la NASA, en el intento de encontrar formas mejoradas de alimentar de forma sostenida a astronautas en el espacio.[9] La técnica fue aprobada por la FDA en 1995,[10] y la NASA ha estado realizando experimentos desde 2001, produciendo carne in vitro a partir de células de pavo.[11] [12] La primera forma comestible fue producido por el NSR/Touro Applied BioScience Research Consortium en 2000: células de carpa dorada cultivadas para parecerse a filetes de pescado.[1] [3] [13]
El primer artículo revisado por pares publicado sobre la carne cultivada en laboratorio apareció en un número de 2005 de Tissue Engineering.[9] Por supuesto, los conceptos básicos son más antiguos. Winston Churchill dijo en los años 1930: «Dentro de cincuenta años, escaparemos al absurdo de criar un pollo entero para comer la pechuga o las alas, cultivando estas partes separadas en un medio adecuado.»[11]
En 2008 PETA ofreció un premio de 1 millón de dólares a la primera compañía que pusiera carne de pollo cultivada en laboratorio a disposición del público en 2012.[2] El gobierno holandés ha destinado 4 millones de dólares a experimentos sobre la carne in vitro.[11] El In Vitro Meat Consortium, un grupo formado por investigadores internacionales interesados en la tecnología, celebró la primera conferencia internacional sobre la producción de carne in vitro, organizada por el Instituto de Investigación de Alimentos de Noruega en abril de 2008, para discutir las posibilidades comerciales.[1] La revista Time declaró la producción de carne cultivada una de las ideas revolucionarias de 2009.[14] En noviembre de 2009, científicos de los Países Bajos anunciaron que habían logrado cultivar carne en el laboratorio usando células de un cerdo vivo.[15]
La producción a gran escala de carne cultivada puede exigir el uso de hormonas del crecimiento artificiales,[16] que no son necesarias en la producción convencional. No se ha presentado proceso alguno para producir carne in vitro a gran escala sin el uso de antibióticos para evitar las infecciones bacterianas.
Debido a que la carne cultivada aún no ha llegado al mercado, los riesgos para la salud no han sido investigados completamente. Esta cuestión es uno de los puntos de atención de los científicos que trabajan sobre este asunto, y el objetivo es producir una carne más sana que la convencional, principalmente reduciendo el contenido graso y controlando sus nutrientes. Por ejemplo, la mayoría de la carne producida con métodos convencionales son ricas en grasas saturadas. Esto puede provocar hipercolesterolemia y otros problemas de salud como enfermedades coronarias y obesidad.
Los investigadores han sugerido que los ácidos grasos omega-3 podrían añadirse a la carne cultivada como beneficio añadido.[11] De forma parecida, el contenido en omega-3 de la carne convencional puede también aumentarse alterando la dieta de los animales.[17] La revista Time ha sugerido que el proceso de producción de carne cultivada también puede decrementar la exposición de la carne a las bacterias y las enfermedades.[1]
Aunque la carne cultivada consiste en células de carne naturales, los consumidores pueden encontrar desagradable un enfoque tan tecnológico de la producción cárnica. Si la carne cultivada resulta tener una apariencia, sabor, olor, textura u otra propiedad diferente a la carne convencional, puede no ser comercialmente competitiva frente a ésta. La ausencia de grasa y hueso también puede ser una desventaja, ya que estas partes contribuyen de manera apreciable al sabor final del alimento cocinado. Muchos alimentos, como el surimi, diseñados para sustituir otros ingredientes por razones morales o económicas, son aceptados por sus propias características de forma separada.[18]
Algunos han especulado con que la carne cultivada podría necesitar menos recursos y producir menos gases de efecto invernaderos y otros residuos que la carne producida de forma convencional. Esto incluye al propietario de la patente de carne in vitro,[8] al periodista Brendan I. Koerner[19] y a Hanna Tuomisto, un graduado por la Universidad de Oxford.[20] Margaret Mellon, de la Union of Concerned Scientists, un lobby científico dedicado a asuntos medioambientales y sociales, tiene un punto de vista diferente, y cree que la energía y las necesidades de combustibles fósiles de la producción a gran escala de carne in-vitro en una fábrica será más destructiva medioambientalmente que la producción tradicional.[2]
La producción de carne cultivada es actualmente muy cara (sobre 1 millón de dólares para producir un trozo de 250 g de ternera)[1] y hará falta bastante inversión para conseguir la producción a gran escala. Sin embargo, el In-Vitro Meat Consortium ha estimado que con mejoras a la tecnología actual habría considerables reducciones de coste. Estiman que podría producirse carne por 3500 €/tonelada,[4] lo que es aproximadamente el doble del coste de la producción no subsidiada de pollo en Europa.[3] [4]
Los grupos pro derechos de los animales están a favor de la producción de carne cultivada porque no tiene sistema nervioso y por tanto no puede sentir dolor.[2] [5] [21]
La ciencia del cultivo de carne es un fruto de la rama de la biotecnología conocida como ingeniería de tejidos.[16] La tecnología está siendo desarrollada simultáneamente para otros usos, como la asistencia a los enfermos de distrofia muscular y, más parecido, para el cultivo de órganos destinados a trasplantes.[11] [21] Hay varios obstáculos que superar antes de poder tener éxito. De momento, los más importantes son los de escala y los económicos.[1] [11]
Probablemente la primera investigación sobre la carne in vitro fue la realizada por M. A. Benjaminson del Touro College. Su grupo de investigación logró cultivar tejido muscular de carpa dorada en un laboratorio con diferentes medios de cultivo.
En 2004, un grupo de investigadores fundó la organización sin ánimo de lucro New Harvest con el fin de promocionar la investigación sobre la carne in vitro. Entre los fundadores están Jason Matheny[11] y Vladimir Mironov. Según su sitio web, la carne cultivada con forma procesada, como la de salchichas, hamburguesas o nuggets de pollo, puede estar comercialmente disponible en algunos años.
En abril de 2005 comenzó un proyecto de investigación sobre la carne cultivada en los Países Bajos, y en 2008 se informó que la mayoría de la investigación sobre la carne in vitro estaba siendo realizada por equipos científicos holandeses.[21] La investigación es llevada a cabo bajo la dirección de Henk Haagsman, un experto en investigación de tejidos de la Universidad de Ámsterdam, la Universidad Técnica de Eindhoven y la Universidad de Utrecht, en colaboración con el fabricante de salchichas Stegeman. El gobierno holandés concedió dos millones de euros de subvención al proyecto.[8]
El 21 de abril de 2008 PETA anunció un premio de 1 millón de dólares para el primer grupo que produjera con éxito carne sintética comparable y comercialmente viable respecto a los productos cárnicos producidos de forma convencional. PETA dijo que la cifra procede del número de pollos sacrificados para su consumo en los Estados Unidos, un millón.[27]