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Razas de perros pequeños , medianos y grandes

 

Shih Tzu

El Shih Tzu es una raza de perros sumamente antigua (los primeros datos encontrados sobre ellos datan del año 1.000 AdC) originaria de China. No hay una opinión generalizada sobre su origen, pero se suele dar como aceptable que descienden de los parecidos perros tibetanos Lhasa Apso.

Shih-Tzu

Shih-Tzu

Cachorro Shih-Tzu
Cachorro Shih-Tzu

Como los Lhasa Apso, los Shih-Tzu son una raza ligada en cierta manera con la religión budista; los chinos criaban y acicalaban a sus perros para que parecieran en cierto modo leones, animal que no existe en China. Incluso el nombre de la raza, "Shih-Tzu", significa "Perro león", cosa que también se suele achacar al ladrido fuerte y profundo de estos animales, y a su tendencia a ladrar a los desconocidos y a gruñir ante la más mínima provocación. En parte por esto, los siempre atentos Shih-Tzu eran muy apreciados en China como perros de guardia.

Poco después de su aparición, los Shih-Tzu sustituyeron a los Lhasa Apso como los perros favoritos de nobles y emperadores. Los viajeros que durante aquella época visitaban el país oriental trajeron la moda de estos pequeños y peludos perros a Europa y, posteriormente, a América, donde causaron una fuerte impresión. En la era moderna, la moda de los Shih-Tzu desapareció gradualmente, y tras la revolución comunista la raza de perros se consideró extinta en China, aunque ya había calado hondo en Occidente.

Toda la herencia genética de los Shih-Tzu proviene de siete parejas de perros, uno de ellos pequinés, que gracias al esfuerzo de varios historiadores han podido ser identificados.

El Shih-Tzu es un perro siempre alerta, activo, tozudo y juguetón, con una doble melena de pelo blanco, negro, marrón, azul o tricolor, que si se cuida adecuadamente puede llegar a ser muy larga y brillante. Es muy valorado como perro de compañía por su felicidad, fidelidad y su capacidad de dar cariño, pero se trata de un perro orgulloso, a ratos arrogante y hasta en ocasiones malcriado. Son, sin embargo, unos perros de carácter feliz y faldero que, a pesar de sus arranques de genio vivo, harán las delicias de cualquiera que quiera un perro doméstico, especialmente niños (con los que se pone especialmente protector y juguetón) y personas mayores.

Aunque hay grandes variaciones de tamaño entre perros, un buen Shih-Tzu debe ser pequeño, sólido y algo pesado. La altura hasta los hombros de un Shih-Tzu maduro debe oscilar entre los 22 y los 28 cm. Su peso ideal ronda entre los 5 y los 8 kg, y su andar torpe y su expresión dulce y cálida, un poco lastimera, le da un aspecto perezoso y simpático. Sin embargo, es un perro fuerte y muscular, que necesita de ejercicio continuo para no caer en problemas de sobrepeso; de dos a tres paseos diarios colmarán sus necesidades de deporte y le evitarán su natural tendencia a engordar. Además, necesitan ser bañados el mínimo de una vez al mes y, si se mantiene su pelo largo, necesitan cepillados constantes para mantenerlo sano y en buen estado.

Hay que tener cuidado, también, con la alimentación: son perros de estómago delicado, normalmente no aceptan bien otra cosa que no sea pienso seco, aunque cuando se les da otra cosa la agradecen profundamente. Sin embargo, darle otra comida de forma continuada puede ocasionarles diarreas, vómitos y problemas estomacales.

La cabeza de estos perros es grande y redonda, y los ojos, de color negro (y en pocas ocasiones marrón o incluso azul) siempre son enormes, por lo cual hay que prestarles un cuidado especial si se quieren evitar problemas de salud. El hocico es corto y chato, lo que a veces les produce problemas de respiración; por ejemplo, es bastante habitual que ronquen sonoramente. Sin embargo, un Shih-Tzu que haya sido bien cuidado y no haya tenido grandes problemas de salud puede llegar a vivir unos 23 años, tratándose de una de las razas caninas más longevas conocidas.

 

Para disfrutar en verdad de un perro, no se debe tratar de entrenarlo para que sea semihumano El punto es abrirse uno, a la posibilidad de ser más perro
Eduard Hoagland